DÍA DEL ABOGADO EN MEXICO

El domingo 12 de Julio, se celebró en México, una de las profesiones más antiguas del mundo, la abogacía, es tan interesante y extenso su origen que no terminaríamos de conocerlo, demos un salto temporal y descubramos la importancia del mundo jurídico.

En la India, surge el primer codificador, que se llama Manú, el cual realiza disposiciones normativas enteramente precisas. En un todo jurídico, homogéneo, plasma en sus leyes una recopilación de usos ancestrales, fórmulas concretas, ordenadas en libros y versículos. Podemos afirmar que el primer jurista legislador que se conoce es Manú, puesto que la India fue la primera civilización y cultura que logró proporcionar inicialmente una codificación de normas jurídicas perfectamente concretadas. En Caldea, Babilonia, Persia, Egipto, la defensa de los intereses de los particulares estaba encomendada a los sabios, quienes hablaban ante el pueblo congregado, patrocinando sus causas.

En Grecia la abogacía en un primer plano estuvo encomendada a personas que, con sus conocimientos de oratoria causaban impacto ante el areópago, o ante otros tribunales, comenzó a adquirir forma de profesión y se señala a Pericles como el primer abogado profesional. En Roma, al principio, la defensa no se atribuía a profesionales sino que era consecuencia de la institución del patrono, éste estaba obligado a defender en juicio a su cliente. La complejidad de los derechos romanos más evolucionados hizo necesaria la formación de técnicos que fueron a la vez grandes oradores y jurisconsultos. Adquirió su máximo esplendor durante la República, hasta el punto de que los Pontífices eran elegidos entre los profesionales de la abogacía quienes se llegaron a organizar corporativamente en los Colegium Togatorum. Uno de los requisitos fundamentales para los romanos era tener mínimo 17 años de edad para ejercer la profesión, Justiniano exigió que debían estudiar derecho no menos de cinco años.

Los juristas han proliferado en la historia. En una sociedad es necesario la colaboración, pues siempre existirán conflictos, (ubi societas, ibis ius, ibis litis). La comunidad que vive del derecho es inmensa, Abogados, Jueces, Procuradores, Catedráticos en Derecho, junto a profesiones hermanadas al derecho. ¿Y si desapareciera la maquinaria de la justicia?, sería como paralizar el mundo, de solo imaginar confiar la defensa a la razón o derecho por los propios medios del afectado, conduciría al atropello, al escarnio, y la fuerza física, la coacción o poder de grupos.

Es difícil hablar del mejor jurista de la historia, ¿cómo medir su productividad o aportación?, ¿Cómo medir sus méritos académicos y legados teóricos, ¿sus victorias en litigios?, definitivamente si hay quienes se han ganado un lugar en la historia del Derecho.

En la antigua Roma Marco Tulio Cicerón, Ulpiano, en la edad media Bartolo de Sassoferrato, en la edad moderna comienzan a alzarse juristas relevantes que dejan huella en la ciencia del Derecho, Edward Coke, Hugo Grocio, Charles Luis de Secondat Baron de Montesquieu, Hans Kelsen, Eduardo García de Enterrí y muchos más, sin olvidar a aquellos que fueron eminentes abogados que prestaron servicios en litis y no en la academia, como es el caso de Tomás Moro, Abraham Lincoln, Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, y así les pudiera citar a infinidad de juristas y sus historias.

En México se conmemoró el 60 aniversario del Día de la Abogacía, fecha que fue instituida por el Presidente Adolfo López Mateos, un 12 de Julio de 1960, a petición de Federico Bracamontes del Diario de México, en recuerdo de que también en ese día y mes pero de 1553 Fray Bartolomé de Frías y Albornoz, impartió la primera cátedra de Derecho en América, en la Real y Pontificia Universidad de México, ahora Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, leyó ante testigos de importancia la Prima de Leyes, una de las cátedras que había en ese tiempo y se impartía en Derecho, el Digesto; Código, en el que se enseñaba el Corpus Juris Civile, e Instituta, en la que se introducía al alumno en los principios fundamentales del Derecho Romano, cobrando relevancia la primera cátedra de derecho en América Latina.

El término abogado proviene del latín advocatus, llamado en auxilio y hace referencia a aquellos profesionistas que se dedican a defender, en juicio por escrito o de palabra, los intereses o causas de los litigantes, pudiendo ser su representado a particulares, empresas o gobiernos en asuntos jurídicos en los tribunales competentes.

En el mundo, como en nuestro país, profesionales del Derecho han ocupado cargos muy importantes. A partir de un estudio de The Economist sobre 5.000 presidentes de gobierno y ministros, el 20% resultaron ser juristas, repartidos por el Viejo Continente y Estados Unidos. El caso de Estados Unidos, por mencionar alguno, Barack Obama como Presidente y su Premio Nobel de la Paz, es uno de los países que mayor proporción de abogados registra dentro del gobierno. En México desde 1946, 8 han sido Presidentes de nuestro país. De acuerdo al Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE INEGI) existen en nuestro país 23 mil 657 Bufetes Jurídico registrados que ofrecen sus servicios profesionales.

Las mujeres en el mundo como en nuestro país hemos logrado ocupar posiciones importantes, cada vez existen más mujeres juristas, algunas de ellas pioneras, abriendo camino que hoy muchas transitamos, Concepción Arenal, Mary Ann Shadd Cary, Cornelia Sorabji, Clara Campoamor, son tan solo algunas y nuestra primera Abogada mexicana, María Asunción Sandoval de Zarco.

Como abogada confirmo que la ciencia del derecho es maravillosa, pues he tenido la oportunidad de ejercer dicha profesión, y como lo describe en el Decálogo del Abogado, uno de los padres del derecho latinoamericano Eduardo Couture. El Derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos serás cada día un poco menos Abogado. Se aprende estudiando, pero se ejerce pensando. La Abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la Justicia. Nuestro deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia. Debes ser leal como tu cliente al que no puedes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo, leal para con el Juez que ignora los hechos, y debe confiar en lo que tú le dices y que, en cuanto al Derecho, alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas. Tolerar la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya. Tener paciencia es una virtud, el tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración. Tener fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la Justicia, como destino normal del Derecho, en la Paz como substitutivo bondadoso de la Justicia; y sobre todo, tener fe en la Libertad, sin la cual no hay Derecho, ni Justicia, ni Paz. Olvidar, la Abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras llenando tu alma de rencor llegaría un día en que la vida sería imposible para el abogado. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota. Ama tu profesión, trata de considerar la Abogacía de tal manera que el día que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proporcionarle que sea Abogado.

Por ningún motivo dejaría de mencionar que en mi paso por este largo camino del cual falta mucho por recorrer, mucho que aprender, aportar y compartir, ser humildes y no perder el sentido de la calidad y calidez humana es fundamental, pues hay muchas personas que nos necesitan. Aprovecho también la oportunidad de recomendarles uno de mis libros favoritos “Teoría Política” del autor George H. Sabine. Un libro del cual aprendí que ningún avance social se consigue sin lucha.

Extiendo mi respeto y reconocimiento a mis colegas sin excepción, a mis compañeros y amigos de Generación, muy especialmente a mis maestros, María Teresa Guzmán Casillas, María Teresa Guerra Ochoa, Fletes, Gambino Dones, Juárez Graciano, Alfonso Carlos Ontiveros Salas, José Antonio García Becerra, Jesús Ramírez Millán, Gilberto y Alfredo Higuera Bernal, Guillermo Valdez, a todos y cada uno de mis maestros. A quienes confiaron en mi Silvano Villanueva, el “Cachanas”, Roberto Mario Cisneros Verdugo, que en paz descansen. Miguel Ángel Gaxiola, Lorenia Mendoza Ortiz, Sergio Ramos, la lista es interminable a todos ellos mi reconocimiento y agradecimiento por siempre.

Agradecimiento especial, al Abogado José Ángel García  Murillo, influencia y ejemplo en mi vida  y profesión, a mi padre muchas gracias.

Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad. (Montesquieu)